Son considerados muy valiosos, no sólo por su significado para cada uno de los ganadores de los Premios Goya que reciben su preciada estatuilla, sino también porque representa una verdadera obra de arte labrada de manera artesanal, las estatuillas son hechas de bronce y llevan cada una placa con el año de la premiación y el nombre del ganador.
Y una de esas famosas estatuillas entregada en la ceremonia de gala de los Goya de este año le ha sido robada al director Albert Solé, en una fiesta posterior a la gala el domingo por la noche, cuando de pronto alguien sustrajo el galardón y se lo llevó sin ser descubierto.
José Luis Sánchez es el encargado, junto a su hermano, de fabricar año a año las estatuillas que según él mismo cuenta valen entre 900 y 2.400 euros. Los pedidos son realizados con tres o cuatro meses de anticipación y la Academia solicita algunas réplicas cuando el premio es entregado a varias personas en una categoría, pero se desconoce si en este caso particular solicitarán otro premio para el director.
Para Albert Solé, todo lo ocurrido está envuelto en un halo de misterio, primero porque el premio fue robado en la fiesta de “Los Crímenes de Oxford” y segundo porque el robo fue en un pub denominado “Irreal”.
